Dejar de fumar

Cada ocho segundos en el mundo muere alguien a causa de una enfermedad relacionada al tabaco. Esto son 5 millones al año y según las estadísticas eventualmente la mitad de las personas que fuman mueren a causa de este vicio. El tabaco causa más muertes que las producidas en conjunto por el alcohol, las drogas, la tuberculosis, los accidentes de tránsito, los incendios, los homicidios, los suicidios y el SIDA.

Se han identificado más de 4.000 sustancias nocivas en el humo del cigarrillo, de los cuales al menos 60 son probables carcinógenos humanos. Se lo relaciona con enfermedades respiratorias, cardiovasculares, más de 13 distintos tipos de cáncer, y es especialmente perjudicial durante el embarazo. Causa además arrugas prematuras de la piel, mal aliento, olor desagradable en la ropa y el cabello, hace que las uñas se tornen amarillentas y aumenta el riesgo de degeneración macular, una de las causas más comunes de ceguera en la vejez. Increíblemente a pesar de todo esto hay en el mundo 1.100 millones de fumadores y muchos de ellos, a pesar de querer dejar el habito no lo logran.

¿Por qué no es fácil dejar de fumar? La respuesta es sencilla: la nicotina. Esta sustancia tiene un gran poder de adicción similar o mayor al de otras drogas como la heroína o cocaína. Fumar más que un hábito es una drogadicción y cumple con todos los criterios que definen el consumo de una sustancia como tal: presenta existencia de tolerancia, dependencia, síndrome de abstinencia y comportamiento compulsivo. El cuerpo del fumador se vuelve dependiente de la nicotina tanto a nivel físico como psicológico e incluso social.

La dependencia física está provocada directamente por la nicotina y es la responsable del síndrome de abstinencia. Cuando se corta el suministro se siente una sensación desagradable, ansiedad, irritabilidad, aumento del apetito y trastornos del sueño. En tanto la dependencia psicológica se da por la costumbre de acompañar ciertas tareas o momentos con el cigarrillo, y al dejarlo se extraña su compañía. La dependencia social se da porque es común fumar en grupos o en reuniones y muchas veces es difícil dejarlo cuando hay otros fumando alrededor.

Aprende como dejar de fumar

Dejar de fumarHay muchos programas para ayudar a dejar de fumar.

Además el cigarrillo es utilizado como estimulante. Muchos fumadores sienten que el tabaco los ayuda a despejarse, a mantener un nivel alto de atención, los estimula e incrementa su energía. También como forma de obtener placer y relajación y aliviar estados negativos. Pero la mayoría de la veces el acto de fumar es un simple automatismo que no trae un verdadero placer.

Beneficios de dejar el tabaco Dejar de fumar trae numerosos beneficios tanto a largo como a corto plazo. Según publica la web cancer.org los beneficios se comienzan a notar de la siguiente manera: 20 minutos después de abandonar el hábito: la frecuencia cardiaca, así como la presión arterial, bajan. 12 horas después de abandonar el hábito: el nivel de monóxido de carbono en la sangre baja hasta lo normal. De 2 semanas a 3 meses después de abandonar el hábito: la circulación mejora y la función pulmonar aumenta. De 1 a 9 meses después de abandonar el hábito: disminuyen la tos, la congestión nasal, el cansancio y la dificultad para respirar; los cilios recuperan su función normal en los pulmones, lo que aumenta la capacidad para controlar las mucosidades, limpiar los pulmones y reducir el riesgo de las infecciones. 1 año después de abandonar el hábito: el riesgo excesivo de presentar una insuficiencia coronaria se reduce a la mitad del que tienen los fumadores.

5 años después de abandonar el hábito: de 5 a 15 años después de haber dejado el cigarrillo, el riesgo de sufrir un derrame cerebral se reduce al nivel de una persona que no fuma. 10 años después de abandonar el hábito: el índice de mortalidad debido al cáncer del pulmón se reduce a casi la mitad del que afronta una persona que fuma. Disminuye el riesgo de contraer cáncer de la boca, la garganta, el esófago, la vejiga, el cuello uterino y el páncreas. 15 años después de abandonar el hábito: el riesgo de padecer de insuficiencia coronaria es el mismo que el de una persona que no fuma. Todos los estudios coinciden en que dejar de fumar ayuda a vivir más.

Dejar de fumar beneficia a los fumadores, sin importar la edad del fumador ni desde cuándo ha estado fumando, y estos beneficios se aplican tanto a las personas saludables, como a aquéllas que pudieran estar padeciendo enfermedades relacionadas con este hábito. Abandonar el hábito reduce el riesgo de padecer cáncer de pulmón, ataques al corazón, derrame cerebral y enfermedades crónicas del pulmón. La gente que deja antes de los 50 años, reduce a la mitad su riesgo de morir en los próximos quince años en comparación con aquellas personas que continúan fumando. Además es indudable que se gana en calidad de vida con menos enfermedades relacionadas con resfriados, gripe, así como una reducción de las tasas de bronquitis y pulmonía. También se molesta a menos a quienes están alrededor y se ahorra la plata antes gastada en cigarrillos.

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