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Se llama Habanos a aquellos puros que se hayan producido exclusivamente con tabaco 100% cultivado en Cuba. Además deben haber sido manufacturados en dicho país por medio de múltiples y severos controles de calidad.
Son considerados unánimemente como los puros de mayor calidad a nivel mundial. Se dice que su calidad deriva de la unión de cuatro factores que solo se dan en la isla cubana. Ellos son el clima, el suelo, las variedades típicas de tabaco negro cubano y la sabiduría y experiencia de los campesinos y torcedores cubanos.
Varias veces se ha intentado alcanzar la calidad y sabor de los habanos cubanos en otros países con semillas de origen cubano, pero nunca se logró el mismo resultado. La temperatura solar media (25 grados Centígrados), humedad atmosférica relativa del 79%, composición del suelo y del subsuelo, en armónica combinación, hacen que las condiciones naturales de Cuba sean irreproducibles.
Los habanos y su elaboracion
El cultivo y manufactura exige un riguroso proceso desde la selección de las semillas a la recolección y representa para su creador una verdadera obra de arte, trabajada todo el tiempo a mano. Solo se plantan las semillas con las mejores condiciones, las cuales son germinadas previamente durante 40 días. Se comienzan a sembrar por etapas en el mes de octubre y se esperan entre 45 y 80 días para su recolección. Luego son desecadas y fermentadas, se suele elegir mujeres para estas tareas, buscando con esto suavidad y delicadeza. Según los especialistas el secreto de un buen tabaco está en una perfecta ligada, donde se combinan en la proporción debida hojas voladas, secas y ligeras.
Aunque se cultiva en la actualidad en casi todas las provincias del país, las mejores tierras para esa actividad en la isla se localizan en la parte occidental del territorio de Pinar del Río -en especial la zona de Vueltabajo-, considerado la cuna del mejor tabaco del mundo.
Las medidas o vitolas de los habanos se basan en las elaboradas por los fabricantes españoles asentados en Cuba que, a su vez, se basaron en las que habían empezado a elaborar en el s. XVIII las fábricas de Sevilla y Cádiz. Aún hoy se mantienen los nombres de muchas de esas primeras vitolas, aunque sus medidas se han modificado con el transcurso del tiempo.
El vitolario cubano, el "clásico", se fue completando y definiendo durante la última mitad del siglo XIX y primer cuarto del XX, épocas que se corresponden con el auge de la industria tabaquera de la colonia española y con su resurgir tras la independencia de Cuba a raíz de la guerra del 98. Algunas de las vitolas más famosas y apreciadas en la actualidad no nacieron hasta bien entrado este siglo, como es el caso de las Julietas (o "Churchills"), creados en honor de Sir Winston Churchill o los Laguito No. 1 (o Lanceros), elaborados inicialmente para el consumo personal de Fidel Castro.
Existen numerosas variantes y las hay de calibre fino, medio y grueso.
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