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Maltrato a la mujer |
Por que el maltrato a la mujer y porque somos mas vulnerables a la violencia
En los últimos tiempos, los medios cubrieron distintos episodios violentos padecidos por mujeres. En todos, las víctimas fueron atacadas cuando hacían "lo de siempre".
Fabiana fue a ver a su hijo a una demostración de karate. Lucila-como de costumbre- hizo los deberes en lo de su abuela y, a eso de las siete de la tarde, enfiló para su casa. Romina Vega, de 19 años, fue a cursar en una de las facultades más concurridas de la Universidad de Derecho. Otra Romina, de la misma edad pero jujeña, fue a buscar a su hermana a un baile. N. N.
-como todos los sábados- esperaba el bus que la llevaría a su trabajo. Ninguna alteró su rutina. Ninguna se aventuró por esa clase de sitios que se catalogan como "peligrosos".
Y, seguramente, tampoco ninguna podría haber imaginado un final más siniestro para ese día tan parecido a cualquier otro. Las tres primeras hoy están muertas. Dos de ellas sufrieron un ataque sexual. La cuarta, tras la violación, terminó embarazada de un bebé al que nunca quiso y al que asesinó a puñaladas minutos después de nacer. La última, N.N., también fue víctima de un ataque sexual: bajo amenazas, un desconocido la obligó a practicarle una violación en un rincón oscuro de Parque Centenario. Algo que -desde agosto de 1998 y gracias a la ley 25.087- se considera un delito contra la integridad sexual, equivale a la violación y se castiga con una pena que va de seis a quince años. Lástima que, al menos por el momento, no hay a quién castigar.
Desiguales frente a la ley
Quizás el aspecto más intolerable del delito contra el maltrato a la mujer es que los culpables rara vez son atrapados y mucho menos condenados. Una macabra combinación de leyes antiguas o inexistentes, un conjunto de instituciones incapaces de ofrecer respuestas y, sobre todo, una sociedad especializada en mirar para otro lado, no podían sino dar resultados como éstos. "Nuestra sociedad está basada en una relación desigual de poder entre hombres y mujeres que atraviesa todos los ámbitos de la sociedad y a veces se expresa en esta clase de hechos dramáticos", admite la doctora Gloria del Socorro Aban, presidenta del Consejo Nacional de la Mujer. |
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Como parar el maltrato a la mujer |
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Asustada no, alerta sí
Sin embargo, frente a una realidad tan violenta e injusta como ésta nuestra reacción mal puede ser encerrarnos (tal y como aconseja el Decálogo de la Niña Correcta) o empezar a desarrollar toda clase de conductas paranoicas del tipo: "Si viene un tipo caminando por la misma vereda que yo, le revoleo un zapato y huyo". Vale, sí, tomar conciencia de lo que el doctor Edgardo Frigo, titular del Comité Latinoamericano de Seguridad, denomina "riesgo real". "El delito ha crecido en toda la región y va a seguir haciéndolo. Por eso hay que desarrollar conductas básicas de auto-cuidado (no brindar información personal, tratar de alterar rutinas y recorridos, averiguar todo lo que podamos de las personas a las que les confiamos nuestro hogar) y, sobre todo, establecer líneas de comunicación permanente que puedan darla pauta de que algo anda mal. Así, por ejemplo, si en casa saben que llamo cada tantas horas para avisar cómo y dónde estoy, cuando no lo haga se pondrán en alerta", aconseja.
La Policía, a través de su sitio en Internet, también sugiere (entre otras cosas) algunas cuestiones fundamentales: caminar en sentido contramano a la circulación vehicular, cambiar de trayectoria bruscamente si considera que es seguido y pedir
ayuda policial... Claro que ninguna de estas indicaciones le resultó de gran utilidad ala adolescente de 16 años que, meses atrás, fue detenida y violada por un miembro de la fuerza que -tras exhibir su identificación- la introdujo en su patrullero no sin antes decirle "Quedate tranquila que voy a usar profilácticos".
Hoy el sujeto está en prisión poe el maltrato a la mujer , pero el miedo sigue en la calle. Quizás por eso (junto con las recomendaciones anteriores) también te sin/atener en cuenta lo que dice la doctora Lubertino: "Nunca, bajo ninguna circunstancia, permitas que alguien que sea o diga ser de alguna fuerza de seguridad te detenga o te espose,
porque es ilegal. Nadie puede obligarte a subir a un móvil bajo ninguna circunstancia, salvo que traiga una orden firmada por un juez", precisa. Puede que estas medidas te parezcan excesivas, pero -tenélo por seguro- llegado el caso te servirán de algo. Porque para cuentos, ya estamos algo creciditas. Y el Lobo Feroz, por lo visto, sigue estando a la vuelta de la esquina.
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