La tutela

A partir de la Ley de Hijos y la tutela, de 1989, que rige en Gran Bretaña y que fue implementada en octubre de 1991, el proceso de divorcio cambió. El énfasis de esta abarcativa y amplia reforma de la Ley de Hijos está puesto en el derecho de los niños a ser escuchados y comprendidos, y en alentar a los padres a llegar a un acuerdo acerca de los hijos sin ir a los tribunales. Un progenitor puede completar un "Informe del arreglo realizado con sus hijos", y lo puede enviar a su pareja antes de que comience el proceso de divorcio. Solamente cuando los padres no son capaces de llegar a un acuerdo acerca del futuro de sus hijos, será necesario que intervengan los tribunales y que un juez sea llamado para dar su punto de vista.

Asistencia Social en el Tribunal
" Cuando una pareja llega a la etapa de procedimientos en un tribunal (por desacuerdo con respecto a sus hijos), la mayoría de los tribunales querrán investigar si el conflicto puede resolverse por mediación. Por lo general, habrá una audiencia preliminar en la que se requerirá que la pareja vea a un asistente social del tribunal, quien examinará la posibilidad de mediación, ya sea mediante el Servicio de asistencia social del Tribunal o de un servicio local, fuera de la jurisdicción de este. Si la mediación no resuelve el conflicto, otro asistente social preparará el informe para ayudar al tribunal a decidir sobre el tema.

 La tutela y la repercusion familiar

Servicios de mediación    
Los mediadores, los abogados de familia y los mismos tribunales acuerdan actualmente, que es preferible que los padres resuelvan sus dificultades sin llegar al ámbito judicial para la tutela. La mediación (en algunas causas todavía conocida como conciliación) ayuda a las parejas que se están separando, simplemente, a hacerlo.
Los servicios de mediación de hecho serán el elemento clave de la nueva Ley de Familia de 1996 que regirá en Gran Bretaña y entrará en vigencia dentro de aproximadamente tres años. Se espera que todos los aspectos piloto de la ley
contribuyan a un mejoramiento del clima jurídico para una mediación efectiva.

Esto significa una ayuda para que los padres enfrenten juntos todo el proceso de divorcio en su conjunto, atendiendo los intereses de sus hijos. Los mediadores desempeñan un enorme rol al mantener abierta la comunicación entre los padres, para que la hostilidad no continúe (a menudo sucede cuando hay un segundo matrimonio) y no perturbe a los hijos. Un vocero de Mediación Familiar Nacional (National Family Mediation) considera que: "La mediación es acorde a los principios de la Ley de Hijos en el sentido que valora y apoya la responsabilidad de los padres, trabajando con cada uno de ellos y llevando a cabo, después del divorcio, esta responsabilidad en forma cooperativa".

MFN es una de las principales organizaciones que realizan servicios de mediación fuera de los tribunales, la otra es la Asociación de Mediadores de Familia (Family Mediators Association). Ambas son instituciones oficiales; los honorarios varían según las circunstancias. Con un enfoque optimismo independiente antes, durante y después de la mediación, así como cuando la mediación falla o es inapropiada. Ponen el énfasis en que el asesoramiento legal y la mediación no son excluyentes, sino que se los debe considerar complementarios.

Por lo común, las familias tienen tres o cuatro sesiones de aproximadamente una hora o una hora y media. A menudo, en ellas se posibilita que los padres adviertan en qué medida su conducta está afectando a sus hijos, y que muchos jóvenes lleguen a comprender que no es una deshonra que sus padres se divorcien y que sí es normal sentir enojo. Sobre todo, pueden darse cuenta de que ambos padres están preocupados por ellos y que juntos están dando los pasos necesarios para asegurar su bienestar futuro. Esto puede impedir eficazmente que los hijos enfrenten a sus padres, como suele suceder cuando los ven siempre separados. La mediación no implica consulta.

Sin embargo, algunos mediadores, que comprenden muy bien la perplejidad de los hijos atrapados en un hogar dividido, están planificando incluir en el servicio socialpara la tutela y las consultas de los niños (con el consentimiento de los padres). Principalmente, tratan de trabajar con los padres, pero cuando perciben que una familia en particular necesita ayuda, una charla con un mediador comprensivo puede ser de mayor alivio para un niño vulnerable que someterlo a una consulta profesional más formal. Muchas parejas recurren nuevamente a servicios de mediación después del divorcio. Los arreglos pueden necesitar ser revisados cuando los hijos son más grandes e independientes, o cuando una madrastra o padrastro causa nuevas
complicaciones.

Por mas consultas e información comunicarse a : asistenciadivorcio@gmail.com

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