Maggie se expresaba abierta y vehementemente
Mientras tanto, yo trataba de "manejar la situación", para que los conflictos no tuviesen lugar.
Cuando los conflictos se tornaban en peleas, sentía un total fracaso. Aun cuando una pelea resultaba constructiva, y provocaba un acercamiento, tenía el sentimiento de que debería haber hecho algo para impedir que la pelea ocurriera.
Otra parte de mi "patrón de pelea" era terminarla tan pronto como fuera posible, no importaba que sucediera. Esto a menudo resultaba contraproducente.
Sólo lograba que mi esposa sintiera que yo no quería escuchar lo que ella sentía.
En consecuencia, la pelea crecía en volumen y duración.
A pesar de toda nuestra práctica en resolución de conflictos y causas de divorcio , mi esposa y yo nos peleábamos. Pero las peleas sólo resultaban dolorosas cuando uno de los dos o ambos adoptábamos las actitudes de nuestras familias. Entonces, teníamos que decirnos a nosotros mismos, y a veces al otro, de manera consciente: "Esto no funciona. Volvamos a lo que sabemos que funciona". Cuando aplicábamos nuestro conocimiento en resolución de conflictos, nos encontrábamos con que se resolvían problemas que considerábamos imposibles.
En efecto, todas las parejas se pelean. Pero a la mayoría no le han enseñado cómo pelear. Por eso no peleamos simplemente, sino que peleamos mal.
A mí nunca me enseñaron a pelear. Por el contrario, me enseñaron a evitar las peleas. A otras personas les han enseñado atacar. Ninguna de estas actitudes es la respuesta.
Para quebrar el círculo de herir y lamentar, debemos aprender nuevos modos de manejarnos con las interminables disputas que surgen en cualquier relación. Hay procedimientos para que una pelea sea "buena", es decir, que clarifique asuntos sin lastimar la relación. La buena noticia es que estos procedimientos existen.
Para aprender a resolver conflictos, antes de que se vuelvan lamentables peleas, es necesario no sólo aprender nuevos procedimientos, sino también romper con viejos hábitos. Si alguna vez has intentado refinar un golpe de tenis o de golf o terminar con el hábito de fumar o de comer, sabes que no es fácil. No obstante, déjame recordarte que ninguno implica un cambio en tu personalidad. Más bien, solamente tienes que incrementar tu conciencia del hábito y aprender una nueva conducta. Después de eso, practicarás hasta que se vuelva natural. Mediante el mismo proceso, desarrollarás maneras de resolver conflictos en tu vida.
|