Los costes:Para la iluminacion de una casa requiere un «doble» gasto lo que vale una araña o una lámpara y el consumo de electricidad. Habitualmente estos dos gastos no tienen relación alguna: el precio de una lámpara es más bien producto de su diseño y de la calidad de su material pero no tiene nada que ver con la cantidad de luz que puede proporcionar un aplique de precio modesto dará la misma cantidad de luz que un modelo de lo más sofisticado.
En cuanto al consumo de energía, la iluminacion es relativamente económica: solamente el 7 por 100 del casa. Por ejemplo, una bombilla córriente de 100 watios gasta cinco gasto medio de electricidad de una veces menos que una plancha.
En una hora diez bombillas de 100 watios consumen... |
Hay que recordar que cada lámpara necesita «su» bombilla.
Las incandescentes corrientes suelen ser de 40, 60 o 100 watios (a veces, incluso, pueden encontrarse de 150 watios) y tienen una duración de aproximadamente 100 horas. Pueden ser de cristal transparente normal o también opaco, blanco (de tipo «opalino»), o de cristal esmerilado o especialmente preparadas para concentrar mejor la luz hacia arriba o hacia abajo. En todos los casos, para colocarlas tienen rosca. Otros tipos que se usan ya normalmente en las casas son las bombillas fluorescentes (tubos o aros de neón) y las halógenas.
Los tubos de neón resultan a veces molestos para la iluminacion, pero proporcionan una luz cuatro veces más potente que la que producen los tipos normales de bombillas incandescentes y, por lo tanto, resultan más convenientes (siempre y cuando no se enciendan y apaguen muy a menudo). Recientemente han surgido en el mercado bombillas de neón enroscables que pueden utilizarse en lugar de las incandescentes; su coste es relativamente elevado pero ofrecen las mismas ventajas que los tubos de neón, es decir, larga duración y, a igual intensidad de luz, menor consumo. Una bombilla de neón de 25 watios proporciona una intensidad de luz igual a la de una incandescente de 100 watios.
Las bombillas halógenas se pueden encontrar a la venta con diversas formas y potencias, pero deben utilizarse con portalámparas especiales. Su costo es más elevado que el de las incandescentes pero su duración es casi el doble. Proporcionan una luz muy fuerte (por lo que siempre debe ser indirecta), pero más natural que la de los tubos de neón. Si se compra un tipo de lámpara que requiera un modelo especial de bombilla, es conveniente asegurarse de que se podrá encontrar fácilmente, ya que de lo contrario, cada cambio constituirá un problema.
Los reguladores de intensidad
Pueden transformar incluso la iluminacion más tradicional: son dispositivos especialmente preparados para controlar el «rendimiento» de las bombillas y, por consiguiente, son capaces de transformar una intensa iluminacion general en una difuminada luz ambiental y viceversa. Actualmente existen tres tipos: accionados por interruptor, a presión y a distancia (por rayos infrarrojos). En general, están estudiados para poderlos aplicar sobre normales bombillas de filamentos, pero pueden modificarse para adaptarlos a tubos de neón o a bombillas de bajo voltaje.
La seguridad
Todos los modelos de lámparas del mercado tienen que cumplir las normas legales vigentes. Para mayor seguridad, en el momento de la compra se deben pedir explicaciones exactas sobre la instalación, sobre la forma de hacer las conexiones eléctricas y sobre la manera de limpiarla; esto es muy importante, ya que su rendimiento disminuye si se acumula el polvo. Hay que informarse además de la potencia necesaria para la bombilla y, si no es corriente, de cómo cambiarla.
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